12 nov. 2012

Persona



Sinopsis:

Elisabeth (Liv Ullmann), una célebre actriz de teatro, es hospitalizada tras perder la voz durante una representación de "Electra". Después de ser sometida a una serie de pruebas, el diagnóstico es bueno. Sin embargo, ella sigue sin hablar y permanece en la clínica. Alma (Bibi Anderson), la enfermera encargada de cuidarla, intenta romper su mutismo hablándole sin parar.

Crítica:


Esta es mi segunda película de Bergman (la primera fue "El séptimo sello"), ambas películas me han apasionado. Si bien "Persona" no es la película más cargada que he visto en mi vida, sin duda se acerca.

Silencio: Abstención de hablar.

Silencio en "Persona": Abstención de vivir.

"Persona" es una película llena de misticismo, en el que cada magistral plano (menuda fotografía) te cuenta más de lo que te pueden decir con palabras, en el que cada silencio es una tormenta de emociones, en el que si desvías la vista un mísero segundo, te has perdido la mitad de la película.

Planos largos y angustiosos, miradas que denotan ternura, afecto, amor, pero que tienen la capacidad de transformarse en odio, rabia, miedo según las diversas condiciones.

Pocas cosas se pueden decir en esta película que no se hayan dicho ya, téncicamente una joya: fotografía perfecta, actuaciones magistrales, guión sobresaliente... Pero nunca hay que olvidar las lecciones filosóficas del maestro Bergman, que siempre le añaden un toque personal, sobrecogedor y a veces incluso molesto.

Esta vez Bergman utiliza como ejemplo el mutismo para contarnos la lección de hoy, en el que una persona se encierra en si misma por miedo a la propia vida y al dolor, al amplio e infinito dolor que esta escampado por el mundo como una plaga.

La opinión moral y filosófica de Bergman es complicada de entender, a pesar de que prácticamente lo grite a voces, nos forzamos a intentar comprender más allá de lo que ven nuestros ojos, que es en lo que se basa la película, en las imágenes que ya cuentan más que el propio diálogo (o monólogo se podría decir).

Sin duda es diferente a "El séptimo sello", pues la nombrada no se corta con las palabras, se basa en metáforas existenciales, en simbolismos y en meros pensamientos que Ingmar transmete al espectador mediante las reflexiones de los personajes, mientras que "Persona" es toda entera un código que tú mismo debes intentar leer, el código que se esconde detrás de cada imagen.

Posiblemente os diréis a vosotros mismos que soy un adolescente que trata de ser pedante, un niñato que pretende profundizar sobre la vida para parecer inteligente, aunque si me importara parecer ingenuo al expresar mi opinión sería ingenuo de verdad. Una obra maestra.

Nota: 8,5


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